Si la UniSon está bien, al Estado de va bien: Raúl Guillén


Si la UniSon está bien, al Estado de va bien: Raúl Guillén

Por David Parra

Una de las más nítidas fuentes de energía civil que por naturaleza debe servir a la sociedad brindándole una constante diversidad de productos para su desarrollo es su Universidad, entendiendo que concentra las mejores posibilidades de la intención sistematizada, soportada por una estructura de conocimiento correctamente articulada.

En Sonora hay varias universidades tanto públicas como privadas, de entre las cuales, la Universidad de Sonora es la más grande y punto de referencia entendido como entidad generadora de productos de alto valor social. Eso último, al menos en teoría, tal vez en la práctica.

Si acaso es así, entonces el actual método de vinculación con la sociedad no es muy efectivo. Lo más que se sabe de la actividad universitaria tiene mayor relación con notas de escándalo, como las huelgas o el espectacular e inoportuno operativo de la FAS en pleno proceso de elección de rector, que con una devolución de resultados relacionada con la investigación o un aporte social más amplio.

Desde que Jorge Luis Ibarra entregara la estafeta, la UniSon ha reciclado una etapa convulsa en la cual los desencuentros entre la autoridad universitaria y sus sindicatos ha provocado costosas huelgas que pudieron haberse evitado con mayor sentido común, buenas y razonables intenciones y, sobre todo, respeto.   

Durante ese periodo se ha resentido la ausencia de un liderazgo que desde la Rectoría pueda conducir el barco sin encallar, sin llevar a nuestra importante Alma Mater al colapso reiterado.

Muchas explicaciones deben a la sociedad quienes se han quedado cortos en el encargo provocando costosos atorones que redundaron en pérdidas irrecuperables en desarrollo humano y un absurdo desperdicio de recursos materiales y financieros que con cada huelga arrojara como ominoso saldo, acreditables a la mezquindad si no es que la ramplona torpeza.

Nuestra Universidad no debe volver a caer en manos incompetentes, improvisadas o impropiamente comprometidas con las causas equivocadas y el actual proceso de elección de Rector, debe arrojar entre otros resultados, la acertada selección de lo que convenga a la Unison, por encima de intereses ajenos o intromisorios o en el mejor de los casos, sin reñir con estos.

Los 14 aspirantes a este honroso y bien remunerado encargo deben hacer una introspección que les lleve a declinar en aquellos casos en los que el chaleco se sienta holgado, por atractivo que sea el cheque mensual de $ 140,000.00, más diversidad de privilegios que incluye el sacrificado compromiso.

En relación a este tema, el de la elección del nuevo Rector en la Universidad de Sonora, en la mesa Libre Opinión recibimos a uno de sus aspirantes Deluxe, el Dr. Raúl Guillén López, un producto 100% producto de la “cultura del esfuerzo” tal cual acredita su voluminoso currículum; un académico egresado de escuelas públicas en la totalidad de su formación docente con cartas credenciales completas y una respetable trayectoria de incesante investigación.

Pero lejos de tratarse su caso el de un ratón de biblioteca, aparte de ser un apasionado de los Deportes, Raúl ha participado en proyectos trascendentes como el desarrollo del Sistema de Justicia Penal, realizando durante el aparatoso periodo de su andamiaje un intenso trabajo de vinculación entre los factores que lo componen.

Fácil de trato, diplomático y suelto a la vez, Raúl refleja una clara visión de lo que significa la institucionalidad, procurando ser puntual, pero cuidándose de no señalar ni lo evidente, aunque sin sacarle la vuelta a los temas, como todo buen gato panza arriba.

“Sentir el respaldo de una comunidad universitaria que entiende el cambio que busco es un gran impulso, un cambio en las habilidades y capacidades que se reflejen en efectividad de la gestión, una gestión que nos permita estandarizar la calidad educativa, una gestión que entienda que los grandes problemas en la universidad deben someterse a un amplio debate en el que necesariamente deben participar todos los componentes de la sociedad, una gestión que acerque a la Universidad al amplio espectro social”.

Ante el recorte presupuestal para 2017 del 20% el Presupuesto de la Universidad, nada menos que 208 Millones que no llegarán, para Guillén la tarea será la búsqueda de nuevos esquemas de financiamiento: “El Rector debe acercarse a la sociedad, debe dialogar con todos los sectores en la búsqueda de soluciones y la presupuestal es una de ellas, una muy importante de otras tantas que hay que encontrar”.

Respecto del tratamiento de los problemas, el aspirante mejor considerado en los más amplios consensos refleja una actitud proactiva, esa que se anticipa, que va hacia el problema en lugar de contemplar su llegada, “el nuevo rector tiene que tener una capacidad de reacción inmediata, nunca perder de vista que, si la Universidad está bien, al estado le va bien”.

También entiende que los temas importantes del quehacer social deben ser impulsados por la universidad, “acercando a los investigadores hacia la solución de problemas, al desarrollo e innovación que se necesita en todas las áreas del quehacer profesional, del mercado, de la producción”.

Respecto de la ruta de la elección y su etapa final donde la Junta Universitaria habrá de elegir a fin de cuentas a quien lleve en lo sucesivo las riendas del alma Mater, Raúl avala el procedimiento, declara su respeto por quienes integran este órgano de Gobierno destacando que fue la junta universitaria quien abrió el proceso, misma a la que el aspirante deberá convencer como mejor elección.

“Haré todo lo posible para que la UniSon le vaya bien; entiendo que es necesaria una revisión salarial integral, que se requiere transparencia para poner las cartas sobre la mesa en la negociación y agotar el diálogo sobre las bases de la razonabilidad, sin cartas bajo la manga. Si llego a la Rectoría, no dudaría en aprovechar las capacidades de quienes al igual que yo pretenden dirigirla, por lo que invitaría a participar en su conducción a varios de los aspirantes a quienes aprecio y reconozco sus capacidades y compromiso”.

Con este comentario cerró su plática con libre Opinión, dejando en el aire una agradable impresión que puede ser el aspirante mejor calificado, con mejores habilidades y con un visible compromiso con la mística del búho que hay que hacer que vuele mejor y más lejos.

Esperemos que le vaya bien a nuestra entrañable Alma Mater, de donde somos egresados casi todos los de esta mesa, menos el chuy, nuestra querida UniSon.

Agradezco su opinión en columna.percepcion@gmail.com

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