Una delfinoterapia a la conciencia colectiva


El reino de los sátrapas

Gilberto Armenta

Una delfinoterapia a la conciencia colectiva

 

El concepto de delfinoterapias inició en Sonora alrededor del 2006, cuando el entonces gobernador Eduardo Bours Castelo tuvo la visión de construir el delfinario en Sonora.

 

A partir de ahí, y hasta el 2009, estas terapias físicas ayudaron a ciento de menores que se dieron una mejor calidad de vida.

 

A partir de ese año, todo empezó a cambiar.

 

El delfinario, como área de esparcimiento familiar, empezó a ser descuidado, las delfinoterapias, como hálitos de esperanza para otras familias más, perdieron su valor real, y para antes de que Guillermo Padrés Elías terminara su mandato, este lugar estaba cerrado al público, abandonado como traste viejo, y con los delfines enfermos a tal grado, que debieron ser entregados a la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente.

 

¿Debe usted considerar esto, aun cuando ya sea parte del pasado?

 

Si, definitivamente si.

 

No piense en el delfinario como un lugar al que se visita en vacaciones. Tampoco piense en las delfinoterapias como un ejercicio que usted, o sus hijos, no ocupan ahora.

 

Piense, concienzudamente, en el análisis que llevó a los padrecistas a dar la orden para no invertirle al lugar, y luego, para cerrarlo sin más miramiento que su propio interés personal.

 

¿Ese es el tipo de gobernante que Sonora merece? ¡Claro que no!

 

En esta sociedad en la que se vive, cada una de las acciones de gobierno deben estar sustentadas, sin duda, en el interés colectivo de los sonorenses, pero también en el particular.

 

Vivir con capacidades diferentes, provoca que muchos esperen que el gobierno ejecute acciones que en lo particular los beneficie a ellos, aun siendo una minoría en la sociedad en la que les tocó nacer.

 

Un delfinario, con sus respectivas delfinoterapias, era una de esas acciones que el padrecismo, en su promiscuidad política, echó por la borda.

 

Por eso es por lo que el abandono en el que se encontraba no debe, nunca y en ninguna circunstancia, quedar en el olvido.

 

La gobernadora Claudia Pavlovich Arellano, concentrada en que dar una mejor calidad de vida al sonorense es su obra emblemática, tomo como suyo este problema, desde el primer trimestre de su administración.

 

Luego, en contacto con las familias afectadas por el desaseo social de los padrecistas, se comprometió a rehabilitar el lugar. Para eso, debió trabajar desde ese momento, y tras una considerable inversión, el Delfinario Sonora quedó listo para su uso.

 

En el mismo intervalo de tiempo, aprovechando la visita del titular de Profepa, Rafael Pacchiano, la gobernadora logró comprometer el envío de delfines a Sonora, y el pasado 06 de junio, llegaron al estado dos hembras de nombres Europa y Tana, y sus compañeros machos Mauricio y Risho, de la especie nariz de botella.

 

Así, en menos de año y medio, con una inversión de 78 MDP, con un esfuerzo colectivo monumental de entrenadores y empleados del Delfinario Sonora, se logró rescatar de la ignominia a este lugar que, en adelante representa para esa vulnerable y especial minoría en Sonora, un lugar de esperanza para sanar, en todo lo posible, esa capacidad diferente que viven sus hijos e hijas.

 

Eso es lo que se llama una política pública eficiente y equitativa.

 

No se trata únicamente de habilitar y acondicionar oficinas, salas de espera, áreas de acondicionamiento físico, espacios verdes, salas de snacks y souvenirs, y por supuesto, las dos piscinas donde en una nadan los 4 delfines, y en otra tres vigorosos lobos de mar; sino de aplicar un ejercicio de gobierno que se interesa más por las necesidades de sus gobernados, que por eventos públicos que solo sirven para la estadística.

 

A lo anterior hay que sumarle el abandono del Parque Infantil del DIF que también tuvo que ser rescatado, y el del Centro Ecológico, al que se le sigue invirtiendo gran flujo de dinero para mantenerlo operativo, y el de La Sauceda que hoy representa un importante proyecto de rescate, y solo así, sumando las malas prácticas de gobierno del padrecismo, se podrá entender la magnitud de las buenas que hoy se aplican.

 

La re apertura del Delfinario Sonora, con la cautela que usted considere necesaria, debe considerarse como el parte aguas de lo que no debe volver a este estado.

 

Representa también el más claro ejemplo de lo que, usted como sonorense, ocupa en calidad moral de quien habrá estar al frente de las administraciones presentes y futuras.

¿Promesas políticas? ¿Declaraciones de arrepentimiento y nuevo estilo de política? ¿Petición desesperada de segundas y terceras oportunidades? Usted juzgue los hechos, y en base a ellos, determine quién es mejor, y quien solo pretende serlo.

 

Las delfinoterapias que en adelante se aplicaran en el Delfinario Sonora, van más allá de la rehabilitación física de quien las reciba, representan también la rehabilitación de nuestra conciencia ciudadana, para evitar dar esas oportunidades a quienes demostraron, del 2009 al 2015, que solo buscan gobernar para mejorar no su calidad, sino su despilfarrador estilo de vida.

@mensajero34 elmensajero.mx

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