Violencia corporativa 


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Gilberto Armenta

Violencia corporativa

 

Durante casi tres años, Guillermo Padrés Elías tuvo, en las personas de Célida Teresa López Cárdenas y Javier Dagnino Escobosa, a sus más fieles escuderos.

En el Congreso del Estado, ambos como diputados del PAN, utilizaron sus curules y la tribuna para defender al padrecismo en todas las vías posibles. Y en esas formas de defensa había reclamos violentos, exposición desaforada de los argumentos, y amenazas tácitas contra quien osara hablar del convicto ex gobernador, de sus familiares y de sus colaboradores.

Esa violencia que se conoce en los dos desde el mismo 2015, se manifiesta en esta campaña electoral del 2018.

Ella es candidata de Morena por la alcaldía de Hermosillo, y él busca la alcaldía de Cananea para el PAN. Pero en realidad, los dos, desde esas trincheras partidistas, buscan allanarle camino a ese padrecismo que, pacientemente espera espacios públicos que les garanticen protección como funcionarios municipales.

En el hipotético caso de que ambos ganen las elecciones, Hermosillo y Cananea serán el refugio de ese padrecismo rapaz que asoló a Sonora durante seis años. Ahí, incluidos en la nómina municipal, dirigirán sus cañones rumbo al proceso electoral del 2021, en el que la cereza de ese pastel será la gubernatura de Sonora.

Así, cuantos elementos padrecistas sea posible, encontraran en las estructuras del gobierno municipal de Hermosillo y Cananea, todo lo necesario para operar electoralmente rumbo a ese año, el 2021 e incluso, buscar recuperar las riendas del albiazul que les cerró las puertas por esa misma ascendencia de corrupción que los caracterizo como funcionarios estatales.

El llamado a la violencia, en el evento de arranque de campaña de Célida López Cárdenas, tiene una connotación especial. El llamado a la desobediencia civil dictado por Javier Dagnino Escobosa, también en su evento de arranque de campaña desde Cananea, igual. Mire y juzgue usted: ambos padrecistas y defensores de este circulo político desmembrado del PAN, están haciendo un urgente llamado a la reagrupación de este. El poder político que Célida López esta consolidando como candidata de Morena, no tendrá nada que ver con los morenistas. Ni un solo militante genuino de Morena ganara espacios en el Ayuntamiento de Hermosillo, pero si los padrecistas agazapados ahora en los grupos de apoyo de esta candidata, y también aquellos que ya abiertamente operan en Morena.

En Cananea sucederá lo mismo, porque ahí Javier Dagnino, le cobrara la factura a los genuinos panistas, y solo abrirá espacios para los padrecistas, y con los recursos millonarios que cada año recibe Cananea del fondo minero, se corre el riesgo de que este municipio sea el oasis financiero para la desviación de recursos públicos a los proyectos electorales del futuro.

Célida López y Javier Dagnino fingieron que se habían enemistado. Ambos obedecen a la misma voz, y ambos se deben a los mismos intereses. Ambos operaran, como candidatos ahora, como posibles alcaldes o regidores, a los intereses no de Morena ni del PAN, sino a los del padrecismo que, con ellos, está más vigente de lo que se suponía.

La violencia no siempre es física o verbal. También la hay corporativa, y esa tendencia de Célida López y Javier Dagnino a defender a toda costa los intereses y derechos padrecistas, sin tener en cuenta ni la justicia ni los perjuicios a los sonorenses, así lo indican.

Usted, ¿votaría por ellos?

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