La justicia en México...


CONTRAPESO 


La justicia en México...


Por Jesús Olivas Figueroa 


Hay vastos ejemplos. Puntuales formas de explicar los porqués la justicia en México es un poderoso látigo disfrazado de mentira.


Y es que los poderosos siguen teniendo la mano pesada, y digo siguen porque en el más recóndito de mi ser brilla una pequeña luz que gira en torno al horizonte más lejano donde se cumpla con una ley justa y expedida y sin diferencias como lo marca nuestra constitución, pero sobre todo que marca la realidad de un país que aspira a aniquilar la corrupción imperante que ha aplastado la fe que otrora existía.


El más reciente caso es claro, y desnuda lo que planteamos, el ex Gobernador de Veracruz Javier Duarte tomó las riendas del Estado y las jaloneó tanto que terminó por romperles las estructuras, y azotar con furia la escasa fe que quedaba por ahí en los políticos.


Es irrisoria la pena que le endilgaron a Duarte, de verdad es tan simple que aunque cada vez la ciudadanía se

extraña menos de las trapacerías que se avientan muchos de nuestra clase política, los jueces que llevaron su caso dejaron abierta la ventana a la duda. 


“sí, señoría, la acepto", bastó para que el exgobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, reconociera su responsabilidad en los delitos de asociación delictuosa y lavado de dinero y de paso negociar una pena reducida.

El miércoles 26 de septiembre, Javier Duarte fue sentenciado por un juez federal a 9 años de prisión, a pagar una multa de 58 mil pesos y a entregar 21 terrenos en Campeche y 20 propiedades en Ciudad de México, Estado de México, Boca Del Río (Veracruz), Ixtapa Zihuatanejo (Guerrero) y Cancún (Quintana Roo).


A ver pues, imagínense usted, este tipo se hizo de dinero, propiedades y violó a placer los estatutos que debió haber cumplido como Mandatario en Veracruz, y solo por aceptar su culpabilidad pudo negociar en el hoyo más negro de la corrupción judicial en México una pena que da pena.


Hace días leía un famoso meme en redes sociales refiriéndose al tiempo que pasará en la cárcel y lo que tendrá que pagar el ex Gobernador corrupto, y tienen razón.

Mire usted, el futbolista Rodrigo Pizarro insultó al América como el rival más odiado deportivamente hablando y la Comisión Disciplinaria de la Federación Mexicana de Fútbol le impuso una multa de 180 mil pesos, y a Duarte, delincuente confeso y con pruebas irrefutables de los delitos que desencadenó la ruina por la que atraviesa el Gobierno del Puerto Jarocho, apenas 58 mil pesos.


¡Nombre!, si les digo que vivimos en un país donde la justicia dispara en diferentes sentidos, depende pues, de circunstancias mediáticas y de quién tiene más dinero. Hoy más que nunca aquella imagen de Duarte que se hizo famosa con una sonrisa cínica, e incluso con tintes claros de una enfermedad que agobió su gusto por el poder y el dinero, se hace más grande desde la cárcel. Un tipo joven que saldrá probablemente en menos tiempo del establecido a disfrutar de lo robado a los veracruzanos.


Cómo no hervirse de ira, cómo no señalar la injusticia. El asombro por este tipo de actos se está extinguiendo, y eso es lo triste, por un lado desparraman mensajes de combate a la corrupción, y por otro los mismos que salen a dar la cara para decir que están por el camino correcto nos dan el golpe traidor al ponerse el traje de cómplices.


Duarte, y muchos más se tapan con la

misma cobija, mientras que millones más están al amparo de unas leyes enclenques pisotean a menudo los derechos humanos, siempre y cuando su cuenta bancaria no sea lo suficientemente obesa como para saltar ese escollo.



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