¿POR QUÉ CONSUMIR LOCALMENTE EN TIEMPOS DEL COVID-19?



Estamos viviendo procesos inéditos en la historia humana reciente. La actual pandemia del COVID-19 exhibe de manera abrupta e inesperada las debilidades de nuestro modelo civilizatorio. La primera emergencia sanitaria global del siglo XXI declarada por la Organización Mundial de la Salud apenas el 11 de marzo pasado, nos ha orillado a una parálisis casi total, con consecuencias aún no dimensionadas en todos los ámbitos de nuestra existencia social.

Esta crisis es también una oportunidad para repensarnos como sociedad, para mirarnos como integrantes de una comunidad, para revalorar la proximidad social y entender que la interdependencia con nuestro entorno inmediato es en esencia condición de vida, pero también un compromiso.

En estos tiempos difíciles, sobre todo para la mayoría de las y los mexicanos que no tienen un ingreso seguro, tomar la decisión de consumir lo que se produce y transforma localmente, puede hacer la diferencia para miles de familias que se esfuerzan diariamente por ofrecernos alimentos frescos y sanos, cuyos sabores, olores y texturas nos evocan emociones que fortalecen nuestra identidad y sentido de pertenencia.

Consumir localmente dinamiza la economía de nuestro entorno inmediato, y eso nos beneficia a todos; también mitiga nuestra huella ecológica, y si elegimos alimentos producidos a través de métodos más amigables con el ambiente (en pequeña escala, de preferencia con prácticas agroecológicas), contribuimos a mejorar nuestro ecosistema.

La alimentación es y ha sido la piedra angular de nuestra sociabilidad, porque comer no es solo atender necesidades biológicas: es a la vez la posibilidad cotidiana de fortalecer vínculos y de crear nuevas formas de convivencia y de relación no solo con quienes compartimos las comidas, sino, a través de un consumo comprometido con lo local, con las familias que producen y transforman alimentos.

En suma, la invitación es a trascender la coyuntura sanitaria provocada por el COVID-19 y hacer del consumo responsable y solidario una práctica de vida, un medio para mejorar social y ambientalmente a nuestra comunidad.

Colaboración de María del Carmen Hernández Moreno, investigadora de la Coordinación de Desarrollo Regional del CIAD

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