DOS DÉCADAS DE ÉXITOS DEL HOCKEY SONORENSE



Hermosillo, Sonora, 6 de diciembre del 2019 (CODESON).- Aquella tarde del 15 de noviembre de 1999 empezaría una nueva historia en el deporte de Sonora, llena de éxitos y pasajes triunfantes, debido a la habilidad de los sonorenses de golpear la pelota con un bastón.

 

En esa ya distante fecha podríamos decir “arribó” el hockey a la vida de los habitantes de la segunda entidad más grande del país, pues ese deporte, poco o nada conocido entre los sonorenses, empezó a jugarse en el marco de los preparativos hacia la Olimpiada Nacional 2000.

 

Y es que ese día de otoño pisó suelo sonorense la entonces promotora de la disciplina de los bastones, Edith Ramírez Arellano, quien jamás imaginó llegaría para quedarse como entrenadora de tiempo completo en Hermosillo.

 

“Antes de eso yo estaba trabajando alrededor del país, siguiendo una estrategia de promoción de la Federación Mexicana de Hockey; visité Yucatán, Michoacán, Durango, Coahuila y Veracruz, por citar algunas entidades, y aunque todavía me mantenía activa como atleta, estaba enfocada en impartir clínicas”, dijo Ramírez Arellano.

 

“Así estuve cuando en 1999 Sonora solicitó un entrenador por espacio de un año, el requisito era quedarse en ese lapso para implantar esa disciplina y desarrollarla de cara a la Olimpiada Nacional… acepté el contrato. Fue como empezó todo; aquí nunca se había jugado hockey, de hecho como anécdota, en la prensa lo escribían con jota”, señaló sonriendo.

 

El debut resultó excelente pues en esa Olimpiada Nacional Sonora no sólo entró al mapa del hockey, sino que uno de los seis equipos con los que alineó en el certamen, logró subirse al podio tras conseguir una medalla de plata en la rama femenil, en Guadalajara, Jalisco, sede de la edición del 2000 del deporte de los bastones.

 

“Los equipos los formamos tocando puertas, recuerdo muy bien que en las categorías mayores nos apoyamos con estudiantes de la ENEF y otros eran futbolistas, tanto mujeres como hombres, eso gracias a la disponibilidad del profesor Pedro Galindo, que en paz descanse, quien era entrenador de balompié y nos prestó jugadores; de esa primera generación recuerdo a Julio Penúñuri, Antonio Sánchez, Eliana Cota, Beatriz Guzmán, Sally Chávez y Ahideé Castillo (aún activa)”, agregó.

 

“En verdad quedé fascinada con el potencial y la fuerza de los sonorenses pues vi con futuro tanto a los infantiles como a las muchachas que ganaron plata, ya que apenas perdieron la final en su debut en un torneo nacional, eso me hizo quedarme un año más… era mi intención”, comentó sin esconder la emoción.

 

Dos años más tarde, en el 2001, platicó con una de sus excompañeras en la cancha, Silvia Solís Alvarado, quien acababa de terminar su ciclo como entrenadora nacional, ofreciéndole le “echara la mano” en Sonora, solamente por seis meses teniendo como meta la Olimpiada Nacional.

 

“Me tardé algo pero la convencí, tenía planes de irse a Canadá, estaba indecisa pues venía de ser entrenadora del seleccionado nacional femenil y aquí apenas estábamos iniciando… pese a todo decidió venir y desde entonces ella también vive aquí y sigue siendo parte de los grandes logros del hockey sonorense”. 

 

Así empezó a escribirse la historia del hockey en Sonora la cual está colmada de resultados favorables, prueba de ello son las 85 medallas totales conquistadas en la Olimpiada Nacional desde el 2000 al 2019 repartidas en 40 de oro, 26 platas y 19 bronces.

 

Además de la excelsa cosecha de preseas el hockey sonorense tiene en sus vitrinas ocho títulos de Olimpiada Nacional -al ser la mejor entidad en la competencia- incluyendo una racha de tres coronas consecutivas, así como un año (2009) de cinco metales del máximo color y dos platas, llegando a siete finales, algo inusitado en ese torneo.

 

Asimismo, en esas dos décadas, más de 50 jugadores sonorenses de ambas ramas acumulan experiencia con el uniforme del equipo nacional recorriendo el mundo en todo tipo de torneos internacionales de diferentes categorías.

 

“Son muchos logros y grandes memorias, pero fue hasta el 2003 cuando decidí definitivamente quedarme a residir aquí, ese año, en Nuevo León, ganamos cuatro medallas de oro para ser campeones nacionales por primera vez, podríamos decir que dominamos todo pues también obtuvimos la mayoría de los trofeos individuales: mejores goleadores, jugadores más valiosos, portero estelar, entre otros”, señaló orgullosa.

 

En ese 2003 Ramírez Arellano ganó el máximo galardón anual en Sonora: el Premio Estatal del Deporte en la modalidad de Entrenador; curiosamente, diez años después, en el 2013, el reconocimiento lo recibió Solís Alvarado.

 

Sin embargo, más allá de lo deportivo, Edith Ramírez, originaria de la Ciudad de México, acogió a Sonora como su segunda casa, resaltando la calidez y la cultura amistosa de las personas, aunque le costó trabajo adaptarse.

 

“Siempre he dicho que es un estado de gente amistosa… definitivamente  me enamoré de todo, les digo a los muchachos que los sonorenses son los mejores, yo soy chilanga y lo reconozco. Aquí es normal demostrar tus sentimientos y decir las cosas de frente”, destacó.

 

Muchos de los jugadores de las primeras épocas siguen frecuentando a las dos profesoras, de hecho, algunos han traído a sus hijos a iniciar en el hockey, heredándoles la pasión por esa disciplina que ellos practicaron años atrás.

   

“Son personas de éxito y gente de bien, nos llenan de orgullo; ya son varias generaciones de jugadores y en veces, aquellos que ya cumplieron su ciclo, nos invitan personalmente a bodas o graduaciones, eso es una caricia del corazón y no tiene precio”.

 

“La verdad han sido muchos los atletas al paso de los años aunque puedo mencionar a dos como referentes por el gran desempeño, disciplina y dedicación demostrados en la cancha: en la varonil a Miguel León, quien actualmente está en su segunda temporada en la Liga de España, y del lado femenil a Eliana Cota, una jugadora siempre muy comprometida en todos los aspectos”, dijo.

 

Ramírez Arellano evoca momentos inolvidables en las dos décadas en Sonora, no obstante sacó a relucir la participación de cuatro atletas –dos de cada rama- y la suya en los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018 (en Buenos Aires, Argentina) como el máximo logro.

 

Ella apareció como una de las entrenadoras nacionales del equipo femenil en donde alinearon las jugadoras sonorenses Sofía Ruiz y Dayana Cuevas; en la varonil estuvieron Jorge Gómez y Matías Castillo, todos ellos en algún momento fueron sus discípulos.

 

“Era un sueño que se convirtió en realidad: estar en unos Juegos Olímpicos, ya lo conseguimos, ahora la siguiente meta es regresar y ganar ahí una medalla en esos mismo juveniles que serán en el 2020 (con sede en Dakar, capital del país africano de Senegal), aunque, claro, sería increíble llegar en un futuro a unos Juegos Olímpicos de mayores, para eso continuaremos trabajando”, sentenció. 

 

La respuesta de la maestra Edith es literal debido a que, como lo han acostumbrado por 20 años, todas las tardes, ella y la profesora Silvia, no dejarán de impartir en la cancha el deporte de sus amores con pasión y alegría, siendo testigo el Centro Estatal de Hockey, construido por el heroísmo y tenacidad de una generación dorada de jóvenes sonorenses.

 

Opiniones sobre esta nota

Comenta esta nota

Su correo electrónico no será publicado.